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Lee experiencias de los azubis: Josep Maria

Lee experiencias de los azubis: Josep Maria

Josep Maria vive en Weimar, una ciudad con mucha historia. Ilustres alemanes como Bach o Goethe pasearon por sus calles atraídos por su inmensa vida cultural. Los motivos de Josep Maria son diferentes. O quizá no tanto. Él es un Azubi. Pronto -pero- ya será un profesional. Ya ha cursado los dos primeros años de su Ausbildung. En unos meses ya tendrá la titulación oficial. Se convertirá en Zimmermann. Es decir, carpintero. Y por el trabajo que hace, también artista. Como Bach o Goethe. La diferencia es que Josep trabaja con la madera.

 

Como aprendiz, Josep Maria realiza sus prácticas en Denkmalbau GmbH, una empresa del sector de la construcción. El Azubi Josep Maria se está especializando como Dachdecker. Es decir, Josep construye tejados: “Trabajo básicamente en Montage, pero a veces me desplazo a hacer trabajos exteriores si los jefes así lo piden”. Y si sus jefes no se lo piden, Josep Maria toma la iniciativa. Incluso, en su tiempo libre: “Ayudé a un compañero mío en la construcción de su propia casa”. Y sin recibir remuneración a cambio: “Se trataba de ayudar y también de aprender”.

 

“Al principio -nos confiesa- no tenía claro si la Ausbildung me gustaría”. Pero su sensación tras dos años y medio es muy clara: “Estoy muy contento y me encanta lo que aprendo y hago”.

 

Y lo más importante: “Lo estoy disfrutando mucho”.Y es que aparte de dominar el idioma, la integración de Josep Maria tiene su origen en su manera de ser: “Yo soy una persona que lo pregunta todo. Me intereso por las cosas que hago y siempre quiero saber el por qué”. Evidentemente, esta calidad no ha pasado desapercibida por el personal autóctono de la empresa donde trabaja: “Creo que esto lo valoran porque demuestras implicación”. Quizás -por ello- sus jefes confían en él y de forma progresiva le ofrecen trabajos más difíciles y también más responsabilidades: “También me dicen que a veces pregunto demasiado” -se ríe de si mismo.

 

“Este ha sido, de momento, el proyecto más grande que he hecho y la verdad es que estoy super contento del resultado, muchas personas me han felicitado por él. Fue un reto para mi al principio. Y al final salió muy bien. Todo cuadra perfectamente y no se ve mal. Es un Fachwerk dentro de una habitación para separarla del dormitorio y del vestidor”.

 

 

 

 

 

 

Josep Maria también es una persona muy práctica. No hace falta tenerlo todo claro para avanzar o terminar un proyecto como estudiar y trabajar en Alemania. Él mismo tenía dudas. Pero sí había un aspecto sobre el que Josep Maria estaba completamente convencido; el idioma. Y la forma en que él lo enfocaba le ayudó muchísimo: “Hay dos objetivos. Hacer bien el trabajo que te piden y entender lo que te piden para poder hacer bien el trabajo”. Y añade: “Esto no es fácil. Son dos tareas y por lo tanto tienes que sacarte una de encima. Y ésta es dominar el alemán”. Por este motivo -ya desde el principio- el objetivo de Josep Maria era que el alemán no fuera un problema: “En las clases organicé tándems de castellano y alemán. Pocos se apuntaron. Yo hice uno con una chica. Quedábamos regularmente. Ahora hacemos pocos pero son muy buenos amigos”. Y después de dos años y medio, Josep Maria ya puede decir: “En el trabajo lo entiendo casi todo y es muy reconfortante ver cómo puedes mantener cualquier tipo de conversación“. Y es que Josep Maria puede hablar de lo que ha hecho el pasado fin de semana como hablar más técnicamente sobre algún aspecto determinado de su trabajo como Dachdecker: “El curso intensivo previo es básico para sobrevivir. Pero después tienes que continuar. En la Schule hacemos alemán pero también debes aprender por tu cuenta”.

 

 

 

“Esto fue un ejercicio para aprender a construir una escalera de madera y que al final yo con mi compañero terminamos rapidito, y le hicimos un rellano y al final terminamos haciendo una baranda y otras cosas que no salen en la foto. El hecho es que después les gustó y la expusieron para el Messe de Bauhof. Es como un evento que hace cada año Bauhof para atraer nuevos azubis para que estudien allí y vean lo que hacemos”.

 

 

 

 

 

El Azubi Josep Maria vive de alquiler en un pequeño piso. Y vive solo. Aparte del sueldo mensual que los aprendices reciben, la empresa le paga un plus por el hecho de trabajar en el departamento de Montage: “Lo que me gusta de la empresa es que me consideran un Azubi alemán que no tiene el alemán como idioma materno. Y ya está. No hacen distinciones “-destaca. También le gustan los horarios. Trabaja jornada intensiva, de lunes a jueves: “A veces, voluntariamente, me quedo a Montage para avanzar trabajo y organizarme mejor”. Y es que tras esta disposición existe la voluntad de Josep Maria en hacer bien su trabajo. Lo que le permite disfrutar -también- de su tiempo libre: “He viajado muchísimo. He visitado casi todas las principales ciudades alemanas y también ciudades como Salzburgo y Viena”. En este sentido, Josep Maria experimenta la grata sensación de viajar desde un país que no es el suyo, un sentimiento -curiosamente- común a todos los que han decidido hacerse Azubi e irse a Alemania: “Todo lo que estoy viajando no lo viajaría -seguro- desde mi casa. Aquí hago cosas que -en Igualada- no haría”. Sin embargo, los pequeños placeres como descansar en casa un domingo o leer un libro en el sofá son universales, da igual dónde tenga la residencia cada uno.

 

 

 

La combinación “teoría-práctica” de la Ausbildung alemana es satisfactoria. Sobre todo en la Bauhof (la parte de la escuela donde se ponen en práctica los contenidos aprendidos): “En la Bauhof, si trabajas bien y asistes te dejan hacer cosas por ti en casa”. Y una de estas “cosas” fue un avión para su sobrina. Mirad bien la fotografía y entenderéis porque Josep Maria -aparte de ser casi un Dachdecker profesional- también es un artista.

 

 

 

 

 

 

 

 

“Esto fue un proyecto que hicimos en Bauhof, una Gaube (un pequeño tejado saliendo del tejado principal. Una buhardilla. Esto es un modelo en pequeño, para aprender después o tener una idea de como será en el trabajo, pero mucho más grande”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El sistema dual alemán funciona. Se aprende mientras se trabaja y se trabaja mientras se aprende: “Además -continúa Josep- te dan todo el calendario de las semanas que trabajarás en la empresa y las semanas que estudiarás en la Schule“. En el sistema dual alemán, es tan importante trabajar como asistir a clase: “Cada Azubi tiene un cuestionario que los jefes de las empresas deben rellenar semanalmente y donde también tienes que escribir todo lo que has hecho”. Es decir, las empresas también evalúan y sus comentarios condicionarán la nota final. Una nota final que seguro será alta, aunque el mismo Josep reconozca que “en clase tomo pocos apuntes”. Una pequeña confesión -pero- sin importancia. La mayoría de escuelas dan a los alumnos todo el contenido para superar con éxito los exámenes.

 

Josep Maria tiene claro que seguirá en Alemania una vez haya obtenido el título. Quiere aprender más. Un aprendizaje que le permita –en un futuro– crear su propia empresa en Catalunya.

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